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Síntomas de cáncer de esófago (esofágico)

Información sobre las primeras señales frecuentes de neoplasia esofágica, signos iniciales de carcinoma y tumor en adultos y niños (infantil).

Los síntomas de cáncer de esófago más frecuentes son:

- Dificultad para tragar y deglutir alimentos. Los alimentos, especialmente el pan y la carne, pueden llegar a ser difíciles de tragar. A medida que el cáncer se vuelve más avanzado, incluso los líquidos pueden llegar a ser difíciles o dolorosos de tragar. La comida puede dar la sensación de que se queda atorada en la garganta o que sube hacia arriba una vez tragada (regurgitación). Puede haber un poco de dolor en la forma de una sensación de ardor al tragar los alimentos.


Un estrechamiento inofensivo del esófago (llamado estenosis) puede causar dificultad al tragar. Sin embargo, estos problemas pueden ser debidos a un tumor o a una hinchazón que bloquea el esófago.

- Regurgitación (los alimentos vuelven a la boca). Con el cáncer de esófago, por lo general solo se regurgitan los alimentos duros, pero si no se trata es posible empezar a regurgitar alimentos blandos, bebidas e incluso saliva.

- Ardor de estómago (reflujo gastroesofágico). Las personas que han sido diagnosticadas con cáncer de esófago pueden cambiar su forma de comer debido a las dificultades para deglutir, eligiendo alimentos blandos fáciles de tragar, así como masticar la comida con cuidado. Un tumor de la válvula entre el estómago y el esófago (esfínter cardíaco) puede hacer que el ácido gástrico vuelva de nuevo hacia el esófago. Algunas personas con cáncer del esófago tienen dolor de espalda o de hombro. También puede tener dolor en el centro del pecho, que puede ser peor cuando intenta tragar o durante los ataques de indigestión. Sin embargo, el reflujo es extremadamente común y pocas veces es causado por un cáncer esofágico. Puede ser muy doloroso, incluso cuando no hay nada realmente grave. Pero también es un factor de riesgo para contraer cáncer, por lo que debería consultar al médico si lo padece a menudo.

Síntomas de cáncer de esófago
- Pérdida de peso. Debido a que tragar la comida puede llegar a ser difícil e incluso doloroso, la persona puede comer menos y no obtener las calorías que necesita. En algunos casos, la pérdida extrema de peso puede ser un signo de un cáncer avanzado.

- Voz ronca o tos crónica. Por lo general es un síntoma de cáncer de esófago avanzado. La ronquera puede ir acompañada de hipo frecuente o vómitos con sangre. Si tiene tos con sangre, o si hay sangre en el vómito, consulte a su médico.

- Dolor de garganta al tragar, dolor en el pecho alrededor de la zona del esternón o dolor entre los omóplatos.

Muchas personas no tienen síntomas obvios de cáncer de esófago hasta que el cáncer se ha vuelto muy avanzado.

Pronóstico y esperanza de vida del cáncer de esófago


Debido a que los síntomas a menudo no aparecen hasta que el tumor de esófago ha avanzado y se ha propagado a otros órganos, el pronóstico no suele ser bueno. Pero en las personas que reciben un diagnóstico temprano de cáncer de esófago (antes de que se haya diseminado a otras partes del cuerpo) la probabilidad de supervivencia a largo plazo puede ser buena. Entre el 80% y el 90% pueden sobrevivir al menos cinco años después de su tratamiento.

adenocarcinoma de esofago
Adenocarcinoma de esófago
Si tiene reflujo gastroesofágico o esófago de Barrett, asegúrese de que su médico le controla regularmente. La prevención y la detección rápida son las mejores herramientas contra el cáncer de esófago. Una dieta saludable y un estilo de vida activo ayudan a prevenir todos los tipos de cáncer.

El carcinoma de esófago es un tumor frecuente y agresivo. Se observan en él varios tipos histológicos, casi todos los cuales son de origen epitelial. La gran mayoría de estos tumores son un carcinoma de células escamosas o un adenocarcinoma. En general es más frecuente en hombres que en mujeres. La incidencia de carcinoma esofágico varía considerablemente con la localización geográfica, con altas tasas en China e Irán, donde ha estado directamente relacionado con la preservación de los alimentos con nitrosaminas.

Pruebas de diagnóstico del cáncer de esófago



Las pruebas a las que puede ser sometido un paciente con síntomas de carcinoma esofágico son las siguientes:

- Análisis de sangre, de orina, de función hepática, de glucosa y de proteína C reactiva (PCR).
- Endoscopia urgente. Con biopsia de cualquier lesión observada.

Dependiendo de la etapa en la que esté la neoplasia de esófago también son posibles las siguientes pruebas:

tumor en el esofago
Tumor en el esófago
- Radiografía de tórax, para buscar la evidencia de metástasis.
- Doble contraste con bario.
- Resonancia magnética del tórax y abdomen superior.
- Tomografía por emisión de positrones con fluorodeoxiglucosa (FDG-PET). Para determinar con exactitud la etapa en la que está el cáncer.

Con menos frecuencia pueden realizarse otras pruebas:

- Ecografía endoscópica. Incrementa la precisión de la fase en que está el cáncer.
- Aspiración con aguja fina de cualquier ganglio linfático cervical palpable.
- Broncoscopia. En los tumores esofágicos altos o si la ronquera o hemoptisis está presente.
- Cromoendoscopia (uso de tintes), endoscopia de alta resolución, espectroscopia, proyección de imagen de banda estrecha (tecnología de filtro óptico que mejora la visibilidad de los vasos sanguíneos) y autofluorescencia (explota la emisión natural de luz de los tejidos biológicos).

Factores de riesgo del cáncer de esófago


fumar da cancer de esofago
Fumar provoca cáncer de esófago
Los siguientes factores hacen más probable contraer un cáncer de esófago:
- Consumo de tabaco y alcohol. Es un factor de riesgo importante tanto del carcinoma de células escamosas como del adenocarcinoma. El tabaquismo se asocia con un aumento de 10 veces en el riesgo de carcinoma de células escamosas y de 3 veces en el riesgo de adenocarcinoma.
esofago de barret
Citología de esófago de Barret
- Esófago de Barrett. La inflamación crónica y la estasis por cualquier causa aumentan el riesgo de cáncer de esófago; por ejemplo la estenosis por lesión cáustica o la acalasia.
- Tilosis y síndrome de Brown-Kelly Paterson.
- Obesidad. Se ha relacionado con un mayor riesgo de adenocarcinoma, y curiosamente un menor riesgo de cáncer de células escamosas. La obesidad aumenta el riesgo de la enfermedad por reflujo gastroesofágico que, a su vez, aumenta el riesgo de esófago de Barrett.

Tratamiento del cáncer de esófago


El tratamiento que se da a menudo a los tumores esofágicos es la cirugía, por sí sola o acompañada de quimioterapia o radioterapia. Las opciones deben ser seleccionadas después de discutirlas con el paciente.

Se recomienda quimiorradioterapia para el cáncer de esófago de células escamosas localizado proximal (no profundo). Si es un carcinoma distal (profundo) también puede ser necesaria la cirugía. También se recomienda quimiorradioterapia preoperatoria para el adenocarcinoma. La radioterapia preoperatoria por sí sola no es beneficiosa, pero la quimioterapia antes de la cirugía mejora la supervivencia.

Cirugía del cáncer esofágico

Antes de la operación se suministran antibióticos y antitrombóticos para evitar infecciones y coágulos.

reseccion endoscopica
Resección endoscópica
La resección endoscópica de la mucosa y submucosa es una opción para los pacientes con cáncer esofágico temprano.

La extirpación por endoscopia se combina con frecuencia con otros tratamientos, como por ejemplo la terapia fotodinámica. Se inyecta un agente fotosensibilizante y luego se activa mediante la exposición del tumor a la luz, por lo general con un láser de baja potencia a través de un endoscopio. El agente absorbe la energía de la luz y produce moléculas de oxígeno de alta energía que destruyen las células tumorales. Este es un procedimiento ambulatorio, bajo sedación. La supervivencia específica para la enfermedad a 5 años fue del 76% contando los 56 casos tratados con esta técnica.

Otras técnicas empleadas con endoscopia para tratar los cánceres tempranos incluyen el láser, la electrocoagulación, la coagulación con plasma de argón y la ablación por radiofrecuencia.

La resección endoscópica también puede ser usada para los tumores más avanzados, cuando el paciente no está dispuesto o no es apto para someterse a una cirugía más invasiva.

La esofagectomía es el tratamiento de elección para la mayoría de los cánceres avanzados. La aproximación puede ser a través del diafragma (transhiatal) o transtorácica, y no hay pruebas claras que apoyen la elección de un método sobre el otro. La esofagectomía mínimamente invasiva (endoscópica) se recomienda siempre y cuando sea realizada por cirujanos experimentados.

Una linfadenectomía abdominal (extirpación de los ganglios linfáticos del abdomen) es beneficiosa tanto en caso de carcinoma de células escamosas como de adenocarcinoma. La linfadenectomía mediastínica es beneficiosa en el cáncer de células escamosas.

Cuidados paliativos del cáncer de esófago

Si el cáncer de esófago está demasiado avanzado y no es posible su remisión, el énfasis se pondrá en el alivio de los síntomas mediante las siguientes técnicas:
electrocauterizacion
Electrocauterización
- Se puede usar radioterapia, braquiterapia, quimioterapia, electrocauterización o ablación de plasma/láser (principalmente para la reducción de la masa del tumor y el sangrado). La terapia fotodinámica también puede ser utilizada para la paliación del carcinoma avanzado.
- Trastuzumab en combinación con cisplatino y fluoropirimidina para determinados pacientes.
- Colocación de un stent para ayudar a tragar.

El estado nutricional se puede mantener mediante el uso de alimentos líquidos, nutrición enteral o percutánea con tubos de gastrostomía endoscópica.

El alivio del dolor se debe mantener en un nivel en el que el paciente experimente poco o ningún dolor.

Esperanza de vida del cáncer de esófago


El pronóstico del cáncer de esófago depende de factores como el estado general antes de la cirugía, la comorbilidad (presencia de otras enfermedades) y la presencia o ausencia de metástasis (extensión del tumor). El pronóstico para el carcinoma esofágico varía en función de lo avanzado que esté.

La tasa general de supervivencia a 5 años es del 20-25% para todas las etapas. Si los ganglios linfáticos están afectados el pronóstico es peor. La tasa de supervivencia para el adenocarcinoma y el carcinoma de células escamosas es la misma. Un estudio de 1.085 pacientes que se sometieron a esofagectomía mostró una tasa de mortalidad durante la operación de un 4% y una tasa de supervivencia del 23%. Para los pacientes que recibieron quimiorradioterapia antes de la operación el pronóstico mejoró al 48%.

Prevención del cáncer esofágico


La reducción de los factores de riesgo (obesidad, tabaquismo y consumo de alcohol) ayuda a dismunir el riesgo de padecer cáncer de esófago. La detección a tiempo a través de un seguimiento médico adecuado mejora las tasas de supervivencia. Sin embargo, las herramientas de diagnóstico estándar, como por ejemplo la endoscopia con biopsia, tiene limitaciones como herramientas de detección.