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Síntomas de cáncer de colon

Primeros signos de carcinoma colorrectal, información sobre qué señales iniciales tiene el tumor avanzado y terminal, pólipos y quistes colorrectales.

El cáncer de colon (o cáncer colorrectal) no necesariamente manifiesta signos. Por eso, después de los cincuenta años es recomendable realizarse pruebas de detección.

Los síntomas más comunes de cáncer de colon suelen ser:

- Sangre en las heces (sangre fecal, aparente u oculta: en este caso se puede detectar mediante una prueba).
- Estreñimiento continuo de reciente comienzo. A veces se produce una obstrucción completa, o diarrea persistente. En casos extremos, hay obstrucción o perforación intestinal con peritonitis.
- Dolor abdominal.

Otros síntomas menos específicos son:

- Anemia, que causa fatiga persistente y una tez cada vez más pálida (debido a las hemorragias intestinales). Por lo general se produce debido a la deficiencia de hierro (niveles bajos de hierro sérico y ferritina en sangre). La búsqueda de hemorragias ocultas, en este caso, conduce a un diagnóstico de cáncer de colon en aproximadamente el 10% de los casos.
- Pérdida de peso sin explicación.
- En una etapa tardía, las metástasis hepáticas pueden provocar un hígado anormalmente grande a la palpación.

PRUEBAS CLÍNICAS


Las pruebas físicas son, por regla general, decepcionantes. El tacto rectal con un dedo enguantado insertado en el ano permite buscar posibles anomalías en el recto. Es un examen rápido y económico, pero sólo detecta anomalías alrededor del recto (un 30% de detección de tumores de recto).

Colonoscopia


Síntomas de cáncer de colon
La colonoscopia es el examen de referencia: una sonda (recubierta de plástico y de longitud flexible) se inserta a través del ano y después se va deslizando poco a poco en el intestino, a menudo con anestesia general. Permite observar la pared del ano en la unión ileocecal, a nivel del ciego y el apéndice ileocecal, y tomar muestras. Si se encuentra un pólipo, se elimina completamente y se analiza en el laboratorio mediante histología, y su eliminación reduce considerablemente el riesgo de cáncer.

La sigmoidoscopia, un examen más rápido y menos completo, utiliza una sonda corta semi-rígida que permite la exploración del recto y del colon sigmoide, pero no del resto del colon.

Las muestras de tejido se incluyen en un bloque de parafina para la extracción de secciones finas de unos pocos micrómetros. Después de la tinción, las secciones son examinadas bajo un microscopio por un médico especialista en anatomía patológica (o histología). La muestra se clasifica de acuerdo con la forma del tumor y el tipo de célula.

Con frecuencia se encuentran adenomas (pólipos adenomatosos) en el intestino. Aunque son considerados benignos, los pólipos pueden convertirse en cáncer si se dejan en la zona, si son grandes (más de un centímetro de diámetro), y/o si tienen vellosidades. Los pólipos pequeños y los pólipos tubulares son menos peligrosos. También hay pólipos hiperplásicos considerados prácticamente sin riesgos. Por último, se pueden encontrar en el colon adenocarcinomas, que son los cánceres reales con células displásicas. Esta primera etapa de la invasión puede evolucionar y extenderse a otros órganos, provocando metástasis en el hígado, que causa la muerte con más frecuencia que el tumor original.

Radiología


Colonografía

Se pueden obtener imágenes de diagnóstico mediante un escáner o con la ayuda de una técnica de distensión colónica. Esta técnica en particular se conoce como colonografía. La distensión se puede hacer con un enema con agua o con insuflación de gas.

En el caso de enema con agua se llama colonografía con agua. Su indicación es esencialmente el diagnóstico de cáncer colorrectal y se propone como una alternativa a la colonoscopia antes de que se presenten los síntomas indicativos de cáncer de colon, especialmente en ancianos o personas débiles para quienes es mejor no dar anestesia general en un primer momento.

La segunda técnica, llamada colonografía con colonoscopia virtual, se obtiene mediante distensión gaseosa, preferiblemente con dióxido de carbono, y es una poderosa alternativa a la colonoscopia no solo para el diagnóstico del cáncer, sino también para las lesiones precancerosas (los adenomas). Este método de exploración, en auge, necesita una preparación del intestino 48 horas antes, muy similar a la de la colonoscopia. El escáner es externo, sin inyección de contraste y con una radiación muy baja (hasta 10 veces menor que la de una exploración abdominal normal). Con un control preciso, en tiempo real, de la presión de insuflación, el riesgo de perforación es casi inexistente y, en cualquier caso, mucho menor que el de la colonoscopia. Un radiólogo entrenado en esta técnica puede alcanzar una tasa de detección de lesiones significativas, mayor que la obtenida por colonoscopia, ya que algunas lesiones, en particular las que están detrás de los pliegues, no pueden ser observadas por colonoscopia. La colonografía no permite la resección de un pólipo, pero permite reducir en un 90% el número de colonoscopias necesarias.

Enema de bario
La radiografía con enema de sulfato de bario (comúnmente llamado enema de bario) es mucho menos eficiente que la colonografía, y su uso está desapareciendo gradualmente.

Otros tipos de pruebas se utilizan muy poco, por ser demasiado caras, demasiado nuevas o muy específicas o sensibles (videocápsula, PET, CEA,...).