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Síntomas de cáncer de riñón

Información sobre las señales de tumor renal derecho e izquierdo en adultos y niños (infantil), primeros signos de carcinoma en los riñones (neoplasia renal).

En el riñón pueden comenzar varios tipos de cáncer. En la primera parte de este artículo tratamos el cáncer de células renales, que es el tipo más común de cáncer de riñón en los adultos, también conocido como adenocarcinoma renal o hipernefroma. Otro tipo de cáncer diferente, el carcinoma de células de transición, comienza en el revestimiento de la pelvis renal, pero es más similar al cáncer de vejiga y a menudo se trata como cáncer de vejiga. El tumor de Wilms es el tipo más común de cáncer de riñón en niños y es diferente al cáncer de riñón de adultos, por lo que lo tratamos más abajo en este artículo y en otro artículo.


Muchas personas con cáncer de riñón no presentan síntomas al principio, especialmente cuando el cáncer es pequeño. Cuando el cáncer se desarrolla, aparecen los primeros signos.

Los síntomas de cáncer de riñón más frecuentes son los siguientes:

Sangre en la orina

tipos de cancer de riñon
Tipos de cáncer de riñón
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La presencia de sangre en la orina se conoce como hematuria, y es el síntoma más común de cáncer de riñón. Aproximadamente la mitad de las personas diagnosticadas con neoplasia renal tiene este síntoma cuando acude por primera vez al médico.

Esta hematuria suele ser indolora y la sangre no tiene por qué aparecer en la orina todo el tiempo, sino que puede desaparecer y volver un tiempo después cuando el tumor sangra. A veces, la sangre no puede ser vista a ojo, pero puede ser detectada con un simple análisis de orina. Por lo tanto, si alguna vez observa sangre en su orina, debe acudir al médico. Sin embargo, es importante saber que la mayoría de la gente que va al médico por tener sangre en la orina no padecen cáncer de riñón. En la mayoría de los casos, la hematuria se debe a una infección, a la ampliación de la próstata, o a piedras en los riñones. Aun así, siempre debe acudirse al médico. Como el problema puede ir y venir, tanto el paciente como el médico pueden pensar que se resolvió. Esto puede significar que un cáncer temprano y tratable en el riñón o la vejiga comiencen a crecer hasta una etapa en la que puede ser más difícil de tratar.

Bulto o masa en la zona de los riñones

Si siente una hinchazón o bulto en la zona de los riñones debe acudir al médico. La mayoría de los cánceres de riñón son demasiado pequeños como para poder palparlos, pero es posible hacer una ecografía de los riñones para detectar el tumor.

Otros síntomas menos notorios

Cáncer de riñón
Algunas personas pueden tener otros síntomas, que pueden ser difusos y atribuibles a otras causas, como cansancio, pérdida del apetito, pérdida de peso, temperatura alta y sudoración profusa, dolor en el costado (debajo de las costillas) o lumbar (en la espalda) que no desaparece, y malestar general.

La presión arterial alta y la anemia (tener menos glóbulos rojos de lo normal) también pueden ser síntomas de cáncer en los riñones. Estos síntomas están relacionados con las hormonas que producen los riñones, y que pueden alterar los niveles de calcio. Un nivel alto de calcio en la sangre puede causar diversos síntomas, como aumento de la sed, sensación de mareo, cansancio y estreñimiento.

Estos síntomas pueden ser causados ​​por muchas otras enfermedades y la mayoría de quienes los padecen no tienen cáncer. Pero si se trata de cáncer, cuanto antes se diagnostique más fácil será de tratar.

Cuando el cáncer renal se extiende fuera del riñón, las células cancerosas pasan a los ganglios linfáticos cercanos. El tumor también puede propagarse a través del torrente sanguíneo hasta el otro riñón, los pulmones, los huesos o el hígado.

A medida que el tumor se vuelve más grande se puede sentir malestar general y pérdida de peso.

Factores de riesgo del cáncer de riñón


Hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de riñón:

sindrome de von hippel-lindau
Síndrome de Von Hippel-Lindau
- Fumar. Los fumadores de cigarrillos tienen el doble de probabilidades que los no fumadores de desarrollar cáncer renal.
- Obesidad.
- Alta presión arterial.
- Diálisis a largo plazo. La diálisis es un tratamiento para las personas cuyos riñones no funcionan bien. Elimina los desechos de la sangre. Estar en diálisis durante muchos años es un factor de riesgo para el cáncer de riñón.
- Síndrome de Von Hippel-Lindau (VHL). Este síndrome es una enfermedad rara que se da en algunas familias. Está causada por cambios en el gen VHL. Un gen VHL anormal aumenta el riesgo de padecer cáncer de riñón. También puede causar quistes o tumores en los ojos, el cerebro y otras partes del cuerpo. Los familiares de las personas con este síndrome pueden pasar una prueba para comprobar si el gen VHL es anormal. Las personas con el gen VHL anormal deben someterse a pruebas para detectar un posible cáncer de riñón y otras enfermedades antes de que aparezcan los síntomas.
- Ocupación. Algunas personas tienen un mayor riesgo de contraer cáncer de riñón, ya que entran en contacto con ciertas sustancias químicas en su lugar de trabajo. Los trabajadores de hornos en la industria del hierro y el acero están en riesgo. Los trabajadores expuestos al amianto o al cadmio también pueden estar en riesgo.
- Sexo. Los hombres son más propensos que las mujeres a ser diagnosticados con cáncer de riñón.

Es importante saber que la mayoría de las personas que tienen estos factores de riesgo no padecen cáncer de riñón.

Diagnóstico del cáncer de riñón


Si se presentan síntomas de carcinoma renal, es posible que tengamos que realizar algunas de las siguientes pruebas:

- Examen físico. Se examina el estado general de salud, se mide la temperatura y la presión arterial. Además se palpa el abdomen en busca de posibles tumores.
- Análisis de orina. Se analiza la orina en busca de rastros de sangre en la orina y otros signos.
- Análisis de sangre. Se comprueba cómo están funcionando los riñones midiendo el nivel de varias sustancias en la sangre, como la creatinina. Un alto nivel de creatinina puede significar que los riñones no están funcionando bien.
pielografia intravenosa
Pielografía intravenosa
- Pielografía intravenosa. Consiste en inyectar un tinte en una vena del brazo que viaja por la sangre y se acumula en los riñones. El medio de contraste permite observarlo en las radiografías. Con rayos X se sigue el rastro del colorante a medida que avanza a través de los riñones y pasa a los uréteres y la vejiga, pudiendo así mostrar un tumor renal u otros problemas.
- Exploración por tomografía computerizada. Con una máquina de rayos X conectada a una computadora se toman una serie de imágenes detalladas de los riñones. El paciente puede recibir una inyección de medio de contraste para que los riñones aparezcan claramente en las fotos.
- Ultrasonidos. El dispositivo de ultrasonido utiliza ondas de sonido, que no se pueden oír, pero que rebotan en los riñones y permiten a un ordenador seguir los ecos para crear la imagen llamada ecografía de riñón. Esta técnica permite observar un tumor o un quiste sólido.
biopsia de riñon
- Biopsia de riñón. Se inserta una aguja fina a través de la piel hasta llegar al riñón, con el fin de extraer una pequeña cantidad de tejido. El médico puede usar ultrasonidos o rayos X para guiar la aguja; posteriormente, se analiza la muestra al microscopio para determinar si hay células cancerosas en ese tejido.
- Cirugía. Basándose en los resultados de la tomografía computarizada, la prueba de ultrasonidos y de rayos X, el médico tiene la información suficiente para recomendar la cirugía y extirpar parte o todo el riñón.

Tratamiento del cáncer de riñón



Los métodos de tratamiento para el cáncer renal son la cirugía, la embolización arterial, la radioterapia, la terapia biológica y/o la quimioterapia. Algunas veces es posible combinar estos tratamientos.

En cualquier etapa de la enfermedad, las personas con carcinoma de riñón pueden seguir un tratamiento para controlar el dolor y otros síntomas, aliviar los efectos secundarios de la terapia, y aliviar problemas emocionales. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento paliativo, gestión de los síntomas, o cuidados paliativos.

Cirugía del riñón

La cirugía es el tratamiento más común para el cáncer de riñón. Es un tipo de cirugía local que trata el cáncer en el riñón y la zona cercana al tumor.

La operación para extirpar el riñón se llama nefrectomía. Hay varios tipos de nefrectomías, que dependen de la etapa en la que esté el tumor:

nefrectomia parcial
Nefrectomía parcial
- Nefrectomía radical. Consiste en extirpar todo el riñón junto con la glándula suprarrenal y parte del tejido que rodea al riñón. Este es el tratamiento habitual para el tumor renal. Algunos
ganglios linfáticos del área afectada también pueden ser extirpados.
- Nefrectomía simple. Se extirpa sólo el riñón. Se realiza a algunas personas con cáncer de riñón en etapa inicial.
- Nefrectomía parcial. Se extirpa sólo la parte del riñón que contiene el tumor. Este tipo de cirugía puede ser utilizada cuando la persona tiene un solo riñón, o cuando el cáncer afecta a ambos riñones. También se practica en personas con un tumor renal pequeño (de menos de 4 centímetros).

Después de una nefrectomía es normal sentirse cansado o débil por un tiempo. Se pasan diferentes pruebas para detectar problemas renales mediante el control de la cantidad de líquido que el paciente toma y la cantidad de orina producida. También se observa si aparecen signos de sangrado, infección u otros problemas que requieran tratamiento.

Si se extirpa un riñón, el otro riñón generalmente es capaz de realizar el trabajo de ambos riñones. Sin embargo, si el riñón restante no funciona bien o si se extirpan ambos riñones, se necesitará de diálisis para limpiar la sangre. Para algunos pacientes, el trasplante renal puede ser una opción. Para este procedimiento, el cirujano reemplaza el riñón del paciente con un riñón sano de un donante.

Embolización arterial

embolizacion arterial renal
Embolización arterial renal
La embolización arterial es un tipo de terapia local que reduce el tumor. A veces se hace antes de una operación para facilitar la cirugía. Cuando la cirugía no es posible, la embolización se puede usar para ayudar a aliviar los síntomas del cáncer de riñón.

Esta técnica consiste en introducir un tubo delgado (catéter) en un vaso sanguíneo de la pierna. El tubo se pasa hasta el vaso sanguíneo principal (arteria renal) que suministra sangre al riñón. El médico inyecta una sustancia en el vaso sanguíneo para bloquear el flujo de sangre hacia el riñón. El bloqueo impide que el tumor reciba oxígeno y otras sustancias que necesita para crecer.

Después de la embolización arterial algunos pacientes tienen dolor de espalda, fiebre, náuseas y vómitos. Estos problemas suelen desaparecer pronto.

Radioterapia para el cáncer de riñón

La terapia de radiación (también llamada radioterapia) es otro tipo de terapia local. Se usan rayos de alta energía para eliminar las células cancerosas sólo en el área del riñón tratada. Una máquina dirige la radiación hacia el riñón. El paciente recibe el tratamiento en el hospital o la clínica, cinco días a la semana durante varias semanas.

Un pequeño número de pacientes reciben radioterapia antes de la cirugía para reducir el tumor. Algunos también reciben radioterapia después de la cirugía para eliminar las células cancerosas que puedan quedar en la zona. Las personas que no pueden someterse a cirugía pueden recibir radioterapia para aliviar el dolor y otros problemas causados ​​por el cáncer.

La radioterapia sobre las áreas renales y cercanas puede causar molestias a la hora de orinar, náuseas, vómitos y diarrea. La terapia de radiación también puede causar una disminución en el número de linfocitos sanos de la sangre (células blancas que ayudan a proteger el cuerpo contra la infección). Además, la piel en la zona tratada a veces puede ponerse roja, seca y sensible.

Terapia biológica para el cáncer de riñón

La terapia biológica es un tipo de terapia sistémica que utiliza sustancias que viajan por el torrente sanguíneo, alcanzando y afectando a las células de todo el cuerpo. La terapia biológica utiliza la capacidad natural del cuerpo (sistema inmunitario) para combatir el cáncer.

interferon
Interferón
Para los pacientes con cáncer renal metastásico, el médico puede sugerir el interferón alfa o la interleucina-2 (también llamada IL-2 o aldesleucina). El cuerpo produce normalmente estas sustancias en pequeñas cantidades en respuesta a infecciones y otras enfermedades. Estas sustancias se producen en laboratorio en grandes cantidades, para ser usadas en el tratamiento del cáncer.

La terapia biológica puede causar síntomas similares a la gripe, como escalofríos, fiebre, dolor muscular, debilidad, pérdida del apetito, náuseas, vómitos y diarrea. También pueden aparecer erupciones en la piel. Las dosis altas de algunos de estos medicamentos pueden causar la pérdida de fluido en los tejidos. Estos efectos secundarios por lo general desaparecen después de finalizar el tratamiento.

Quimioterapia para el cáncer de riñón

La quimioterapia es también un tipo de terapia sistémica. Los fármacos anticancerosos ingresan al torrente sanguíneo y viajan a través del cuerpo. Aunque es útil para muchos otros tipos de cáncer, la mayoría de los medicamentos contra el cáncer han demostrado un uso limitado contra el cáncer de riñón. Sin embargo, muchos médicos están estudiando nuevos medicamentos llamados agentes dirigidos que pueden resultar útiles en el futuro para atajar las neoplasias renales.

Tumor de Wilms (nefroblastoma)


tumor de wilms
Tumor de Wilms
El tumor de Wilms es un cáncer renal poco común que afecta principalmente a los niños. Es conocido también como nefroblastoma. Afecta con mayor frecuencia a niños de 3 a 4 años, y se vuelve mucho menos común después de los 5 años. El tumor de Wilms afecta con mayor frecuencia a un solo riñón, aunque a veces se puede encontrar en ambos riñones al mismo tiempo. Las mejoras en el diagnóstico y el tratamiento del nefroblastoma han mejorado el pronóstico de los niños con esta enfermedad, y actualmente la esperanza de vida es muy buena.

EL tumor de Wilms no siempre causa síntomas. Los niños con tumor de Wilms pueden parecer saludables, o pueden experimentar alguno de los siguientes síntomas: hinchazón abdominal, bulto en el abdomen, estreñimiento, dolor abdominal, presión sanguínea alta, fiebre, aumento del crecimiento en un solo lado del cuerpo, pérdida de apetito, y/o sangre en la orina. Estos signos no son específicos del nefroblastoma, por lo que es muy probable que puedan tener otras causas, pero siempre debe consultar al médico ante su aparición.

No está claro lo que causa el tumor de Wilms. El carcinoma empieza al producirse cambios y errores en el ADN de las células. Los errores permiten que las células crezcan y se dividan sin control, continuando vivas cuando deberían morir. Esa acumulación de células forma un tumor. En el tumor de Wilms, ese proceso se produce en las células del riñón.

En un pequeño número de casos, los errores en el ADN que conducen a un tumor de Wilms se transmiten de padres a hijos. En la mayoría de los casos, no hay ninguna conexión conocida entre los padres y los niños que puedan llevar al cáncer. En su lugar, algo sucede en el desarrollo temprano del niño que causa errores en el ADN y produce el tumor de Wilms.

Para diagnosticar el tumor de Wilms, el médico puede recomendar las siguientes pruebas:

- Examen físico. Se buscarán posibles signos externos de tumor de Wilms.
- Análisis de sangre y de orina. Los análisis de sangre no pueden detectar el tumor de Wilms, pero pueden proporcionar al médico una evaluación sobre el estado general de salud de su hijo.
- Pruebas de imagen. A través de la observación de imágenes de los riñones se puede determinar si existe un tumor renal. Las pruebas de imagen pueden ser una ecografía, una tomografía computarizada y una resonancia magnética.
- Cirugía. Si se confirma la existencia de un tumor en el riñón, el médico puede recomendar la extirpación del tumor o de todo el riñón para determinar si el tumor es canceroso. El tejido extirpado se analiza en un laboratorio para determinar si hay células cancerígenas y de qué tipo son. Esta cirugía también puede servir como tratamiento para el tumor de Wilms.

Una vez que el médico de su hijo ha diagnosticado el tumor de Wilms, intentará determinar la extensión (etapa) del cáncer. El médico puede recomendar una radiografía, una tomografía computarizada del tórax, una resonancia magnética del tórax en el pecho y una gammagrafía ósea, para determinar si el cáncer se ha diseminado más allá de los riñones.

El tratamiento estándar para el tumor de Wilms es la cirugía y la quimioterapia. Los métodos de cirugía son los que hemos visto más arriba en este artículo para el cáncer general de riñón (una nefrectomía). La etapa en la que esté el tumor y la apariencia de las células cancerosas bajo el microscopio ayudarán a determinar si el niño también necesita radioterapia. En este punto, el médico le puede decir que el tumor parece ser favorable o desfavorable (anaplásico) según la histología de los tejidos. Los niños cuyos tumores tienen una histología favorable tienen mejores tasas de supervivencia. Sin embargo, muchos niños con histología desfavorable también tienen buenos resultados.

Debido a que este tipo de cáncer es poco frecuente, el médico puede recomendarle que busque tratamiento en un centro oncológico infantil que cuente con experiencia en el tratamiento de este tipo de cáncer.

El tumor de Wilms no se puede prevenir. Si su hijo tiene signos y síntomas que aumentan el riesgo de nefroblastoma, el médico de su hijo puede recomendar una prueba de ultrasonidos renales periódicamente para detectar anomalías en los riñones. Si bien esta evaluación no puede prevenir el tumor de Wilms, puede ayudar a detectar la enfermedad en una etapa temprana, cuando es más probable que el tratamiento tenga éxito.

En aproximadamente 1 de cada 20 casos, el tumor de Wilms afecta a ambos riñones (tumor de Wilms bilateral). El tratamiento generalmente consiste en una cirugía para ambos riñones. El objetivo del tratamiento es eliminar la mayor cantidad de carcinoma posible, mientras se deja la mayor parte del riñón saludable. Siempre se da quimioterapia y, a veces, también radioterapia.

El tratamiento para el nefroblastoma con frecuencia causa efectos secundarios que pueden incluir: malestar (náuseas y vómitos), pérdida de cabello, moretones y sangrado, cansancio, diarrea y un mayor riesgo de infecciones.

Un pequeño número de niños puede desarrollar efectos secundarios tardíos, a veces muchos años después. Estos incluyen una posible reducción en el crecimiento de los huesos, un cambio en el funcionamiento del corazón y los pulmones, y un ligero aumento en el riesgo de desarrollar otro tipo de cáncer en la edad adulta. La infertilidad es un posible efecto secundario posterior, aunque es raro.

Hay dos tipos de tumor de Wilms, el anaplásico y el blastemal, que son considerados de mayor riesgo que otros tumores de Wilms, y requieren una quimioterapia intensiva (más fuerte).

Tumor anaplásico de Wilms
Entre el 5% y el 10% de los tumores de Wilms tienen una apariencia llamada anaplasia, que significa que las células se ven muy desorganizadas al microscopio. Esto a veces se identifica en la biopsia, pero sólo se puede encontrar cuando se examina todo el tumor después de la cirugía.

Tumor blastemal de Wilms
Este grupo de tumores de alto riesgo no se puede identificar examinando la biopsia porque ocurren cuando un tipo particular de célula renal temprana sobrevive a la quimioterapia antes de la cirugía. Estas células son conocidas como células blásticas. Los tumores donde la mayoría de estas células sobreviven a la quimioterapia se llaman tumores blastemales.

Otros tumores renales infantiles
Otros tipos menos comunes de tumores renales pueden ocurrir en niños. Estos cánceres, por lo general, sólo se reconocen después de la cirugía, cuando se obtiene una muestra del tumor. El sarcoma de células claras y el tumor rabdoide maligno del riñón son dos tipos de tumor canceroso infantil. Se tratan de una manera similar a los tumores de Wilms de alto riesgo.

El nefroma mesoblástico congénito es un tumor no canceroso (benigno) que se produce en niños muy pequeños. Este tipo de tumor sólo necesita una cirugía y ningún otro tratamiento.