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Cáncer rectal


El cáncer rectal puede causar muchos síntomas que requieren consultar al médico. Sin embargo, también puede estar presente sin ningún síntoma, de ahí que sea muy importante realizarse revisiones. Entre los síntomas más habituales del cáncer rectal están:

- El sangrado. Si se observa sangre en las heces se debe consultar al médico, aunque en la mayoría de los casos está provocada por hemorroides. También puede haber sangre en las heces sin que se vea, dando lugar a anemia y sus síntomas clásicos (cansancio, falta de aliento, taquicardias y/o mareo).

- Cambio en los hábitos intestinales por obstrucción del intestino. Si un tumor crece en el recto, al aumentar de tamaño puede impedir el paso de las heces, provocando estreñimiento o dolor al defecar. Si hay una obstrucción grave, puede presentarse dolor en el abdomen o calambres. También puede observarse que las heces aparecen delgadas, en forma de lápiz, debido al estrechamiento del conducto rectal por haber sido invadido por el tumor. Finalmente, puede producirse una sensación de no haber evacuado todas las heces tras la defecación.

- Pérdida de peso. Debido al metabolismo del tumor, el cáncer rectal puede provocar una pérdida de peso inexplicable (que no sea por seguir una dieta o por hacer ejercicio).

De los 150.000 casos de cáncer colorectal diagnosticados cada año en los Estados Unidos, más de 40.000 personas son diagnosticadas con cáncer de recto. El tipo más común de cáncer de recto es el adenocarcinoma, que es un cáncer que se origina a partir de la mucosa. Las células cancerígenas también se pueden diseminar desde el recto a los ganglios linfáticos, dirigiéndose a otras partes del cuerpo.

Al igual que el cáncer de colon, el pronóstico y el tratamiento del cáncer rectal depende de hasta qué punto el cáncer ha invadido la pared del recto y los ganglios linfáticos circundantes. Sin embargo, aunque el recto es una parte del colon, la ubicación del recto en la pelvis plantea desafíos adicionales en el tratamiento en comparación con el cáncer de colon.

El cáncer rectal generalmente se desarrolla durante varios años, y crece primero como un tumor precanceroso llamado pólipo. Algunos pólipos tienen la capacidad de convertirse en cáncer, comenzar a crecer y penetrar en las paredes del recto.

La causa real del cáncer de recto es incierta. Sin embargo, los siguientes son factores de riesgo para desarrollar cáncer de recto: edad avanzada, fumar, antecedentes familiares de pólipos o de cáncer de colorrectal, dieta alta en grasa y/o una dieta que proceda principalmente de fuentes animales.

La historia familiar es un factor para determinar el riesgo de cáncer rectal. Si hay antecedentes familiares de cáncer colorrectal en un pariente de primer grado (padre o hermano), se debe hacer una endoscopia de colon y recto 10 años antes de la edad de diagnóstico del familiar o antes de los 50 años (lo que ocurra primero). Si hay sospechas de sangrado, también se puede hacer una prueba de sangre oculta en las heces.

Un factor de riesgo que se olvida a menudo, pero que tal vez es el más importante, es la falta de detección del cáncer. La exploración rutinaria del colon y del recto es la mejor manera de prevenir el cáncer rectal. Para la exploración del recto, el médico o la enfermera inserta un dedo con un guante lubricado en el ano, y palpa la parte inferior del recto para detectar áreas anormales.